Archivos de la categoría ‘Cuento’

Mi tristeza

Publicado: octubre 27, 2010 en Cuento, Mi vida

por: Luis Gerardo, 15 años.

¿Hola papá como estás? Yo estoy muy bien, muy contento de haberte conocido. Eres como yo siempre me lo imaginé. Mi mamá siempre me habló muy bien de ti, me dijo que eres el más bueno y el más cariñoso. Además, le he platicado que ya comprobé que me gusta tu modo y tu forma de vivir, eres muy original. Y cuando alguien me dice que me parezco mucho a ti soy el más feliz.

Mi mamá todas las noches llora, ya no le pregunto por qué además yo sé porque lo hace. No te preocupes por ella, yo la he cuidado muy bien por todos estos años. Por el tiempo que convivimos, platicamos de tantas cosas y aún nos faltan cosas de que platicar, se que muy pronto llegara ese día. Mamá esta muy contenta porque ya logré  lo que ella quería y lo que quería era que tú y yo estubieramos juntos algún día.

A ella le gusta mucho cuando le platico que fuimos a tantos lugares pero lo que mas le gusta a ella es cuando le platico que me llevaste a los lugares donde la llevaste a ella. A veces se pone muy triste porque dice que te quiere mucho y que nunca lo va a dejar de decir. Además, hace cosas que a ti te gustaban, todos los días reza para que a ti te vaya bien. Sabes los dos te extrañamos mucho pero sobretodo te necesitamos. Si yo pudiera hacer algo para que volvieras lo haría, pero lamentablemente no esta en mis manos. Gracias por ser mi mejor amigo.

Te amo papá.

Un gran futbolista

Publicado: octubre 26, 2010 en Cuento, Mis sueños

por:  Jaasiel, 12 años.

Había una vez un niñito que se llamaba Yoni. El tenía 12 años y se imaginaba que él cuando fuera grande iba a ser un gran futbolista, pero sus papás andaban mal de dinero. El tenía un hermano más grande de 16 años y cuando creció se fue  para los Estados Unidos. Cuando Yoni ya tenía 17 años, su hermano le preguntó que si todavía quería ser futbolista y él le contestó que nunca se le va a quitar ese sueño de ser futbolista. Su hermano le dijo que cuando tenga 19 años lo va a meter a una escuela de futbol y Yoni le contestó que ya iba a ser muy tarde porque ya no lo iban a aceptar. El eso quería desde que tenía 10 años y su hermano le dijo que le iban hacer el intento y si no se podía pues nimodo.

Pasaron los dos años y el 25 de Julio le habló su hermano de Estados Unidos y le dijo que él tenía un amigo en México, que lo fuera a ver a su casa y que él lo iba a llevar a una escuela de futbol. El se puso muy contento pero su mamá triste porque él era el único que estaba con ella. Su otro hijo se fue para Estados unidos y la dejó sola, y su mamá dijo que no es posible que su hijo que siempre estuvo en las buenas y en las malas se fuera. El le dijo que ella siempre iba a estar en su corazón y al otro día habló su hermano de Estados Unidos y le preguntó a su mamá que si ya se había ido Yoni y ella le dijo que se fue a apartar su boleto y le dijo que ella se iba a quedar sola porque Yoni se iba a México. Y su hijo le dijo que mejor fuera con Yoni a México, y se fue con él y llegaron a las tres de la tarde. Se fueron a la calle Hidalgo sin número, llegaron a la casa del amigo, se dieron un baño, y Yoni y el amigo de su hermano se fueron a ver la escuela de futbol. Llegaron y le dijeron que sí lo aceptaban y él se puso muy contento y le dijeron que si quería que ya se quedara porque ya iba a empezar el entrenamiento. El se quedó y le echó muchas ganas y el sábado les tocaba un partido y debutaba ese día y anotó un gol. Yoni dijo que se lo dedicaba a su mamá y se puso muy contenta su mamá.

Moraleja: Yo aprendí que si queremos ser alguien en la vida, nos tenemos que esforzar para alcanzar lo que queremos y nunca hay que desmayar porque nuestros sueños si se hacen realidad.

Mi autorretrato

Publicado: octubre 21, 2010 en Cuento, Mi vida

Yesenia, 14 años.

Había una vez una niña que era muy feliz porque su familia era muy divertida. Ella todos los días quería estar con su familia y no salir porque sus papás la aman mucho y en su casa hay mucha paz entre ellos.

Pero llegó un día que ella no se esperaba porque se le murió la persona que ella más quería. Desde ese momento todo cambió para ella porque se volvió una persona amargada y aburrida. Y según ella su vida no tiene sentido sin el cariño de su papá, aunque eso no es cierto, porque  tiene el apoyo de su mamá y de todos sus hermanos.

Me Vale…

Publicado: octubre 19, 2010 en Cuento, Estilo de vida

por: Sergio, 12 años

Había una vez una muchacha que era muy rebelde con sus papás. Le gustaba rezongar y le valía lo que le decían. Llegaba a las doce de la noche o a veces a las cuatro de la mañana. Ya no quería ir a la escuela, pasaba todo el día en la calle, salía a las diez de la mañana y regresaba a las siete de la noche pero nada más se bañaba y se iba con sus cuates al antro.

Cuando llegaba a su casa llegaba borracha o drogada, y sus padres ya no la aguantaban. Ella les decía: me vale!

Un día cuando se metió una tacha se le subió mucho y se desmayó. La tuvieron que llevar al hospital, y su amiga Tere le dijo que ya no se siguiera metiendo drogas, pero ell decía me vale!, y a todos le decía me vale!

Moraleja: Por eso es bueno que le hagas caso a tus papás, es para nuestro bien. No dañes tu cuerpo con las drogas.

Déjalo, déjalo

Publicado: octubre 18, 2010 en Cuento, Estilo de vida

por:  Andrea, 12 años.

Había una vez una señora muy trabajadora, siempre se la pasaba tejiendo para vender los bordados que hacía en el tianguis. Sus hijos eran muy pero muy traviesos. Cada que ellos hacían una travesura, ella decía: déjalo, déjalo, y con su déjalo no pasaba.

Una vez cuando su hijo el más grande se casó, ella le dijo a su comadre: déjalo comadre, no va a regresar, ya lo hizo, qué le vamos hacer.

Luego, tenía dos pollos que ella quería mucho. Los cuidó por mucho tiempo, eran los animales que más quería y se le murieron. Y le dijo a sus hijos que va a ser de mi sin mis pollos, a quién le voy a dar de comer. Bueno, les regalaré la comida a los que tienen pollos, ya hay que dejarlo, le decía a sus hijos. Ya no van a regresar, ya se murieron. Y lloraba y lloraba por sus pollos.

Su comadre le dijo a otras comadres: vamos a regalarle otros pollos para que vuelva a sonreír y fueron a comprarle cinco pollos. Y de ahí volvió a sonreír la pobre señora que tanto sufrió.

Al último, la señora ya estaba enferma se estaba muriendo y le decía su comadre: ya vamos a llevarla al hospital. Y ella dijo, ya no, déjame comadre, ya no voy a regresar.