Archivos de la categoría ‘Anécdota’

Arte Correo

Publicado: diciembre 4, 2010 en Anécdota, Arte, Mi vida, Migración

Haz click en la imágen para leer los mensajes.

Hijo de la Calle

Publicado: noviembre 9, 2010 en Anécdota, Estilo de vida, Migración

por: Andrea, 13 años.

Esta es la historia de un conocido que le importaba más la calle que su casa. Este chavo sus padres le daban todo lo que él quería y siempre lo consentían, pero, ¿qué ha pasado con esto? El chavo vivía en la calle teniendo una casa. Tomaba, fumaba y sabrá Dios si se drogaba. Se peleaba con los de otro barrio, incluso con la policía del pueblo. Esto no pasaba porque el chavo era malo, sino porque le faltaba atención y comprensión, pero lo más importante, su madre.

El tenía mamá, papá y hermanos, pero no vivía con ellos ya que ellos vivían en Estados Unidos. Sólo se quedaba con su tía, pero no era lo mismo.

Cada noche, él salía a la calle y llegaba borracho a casa, le importaba más la calle que su casa. Pero un día, él llegó muy asustado porque había un señor que decía que iba a matar a uno de su banda o a él. Esa noche habló con su mamá y le dijo que la necesitaba aquí con él y que no iba a estar tranquilo hasta que venga. Unos días después, su madre regresó a México y se lo llevó a Estados Unidos. Hoy el chavo estudia y esta dejando el alcohol.

* Esta es una historia real que le da a entender a los padres que hay que atender a sus hijos, darles amor y estar con ellos.

Regreso a casa

Publicado: octubre 18, 2010 en Anécdota, Migración

por: Ramses, 14 años.

Una vez, cuando yo tenía seis años, mi papá me decía que se iba a ir a los Estados Unidos porque no había trabajo. No teníamos dinero y ya se había desesperado de estar aquí por la falta de recursos.

Cuando él se fue yo estaba muy triste porque no quería que se fuera. Pero poco a poco me fui resignando porque sabía que él iba a regresar conmigo y con mi familia.

Hubo un tiempo que no sabíamos nada de él, pero como a los tres meses oímos sonar el teléfono. Cuando contesté, me dijo Hola hijo como estás, yo me puse muy feliz porque ya tenía mucho tiempo que no hablaba con él. Desde ese día hablaba cada quince días y mandaba dinero para que no nos faltara nada.

Pasaron los años cuando un día nos dio la sorpresa que ya se iba a venir para estar con nosotros. Al tercer día lo vi entrar por la puerta de mi casa. Yo me puse muy feliz porque por fin estaba con nosotros después de siete años.